lunes, 6 de noviembre de 2017

#26: ¿Qué es la familia?


De acuerdo al artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos[Todos] Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio [...] Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio [...] La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

La definición es muy ambigua ya que puede interpretarse de múltiples formas. Recordemos que data de 1948 y el apóstrofe elemento natural puede, y de hecho lo hace, jugar una línea muy delgada entre la popular batalla en la aceptación o no de las uniones homosexuales y su derecho a ser llamados familia, con todos los privilegios y responsabilidades que ello conlleva. 

A esta receta de polémica social, la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México (CNDH) hizo, en el 2015, una muy interesante Recomendación a la Suprema Corte Federal en la que argumenta que “el matrimonio es [y debe de ser aceptado comouna forma de convivencia susceptible de cambiar social y jurídicamente no estando condicionado por la orientación sexual [...] encontrando su fundamento en el principio de que todas las personas somos libres e iguales en derechos y dignidad; libres para determinar a quién amar y con quien compartir la vida; e iguales en dignidad para tener el derecho a formar una familia y que sea protegida por el Estado [...]“.

Desafortunadamente esto último es un consejo, una sugerencia llana y plana y no una norma o decreto y por ende el adjetivo natural vuelve a tener un peso que no debiera, resaltando su presencia, por ejemplo, en la ONU, dónde se ha pugnando a favor de la “familia tradicional” (lo que el Consejo interpreta como tal) llamada a ser la cédula vital de la sociedad y por tanto debe y tiene que ser protegida por el Estado. Evidentemente, lo que que se busca es que el Estado vigile es a la familia tradicional, dejando por de lado, totalmente, cualquier otra “interpretación” de familia. 

Pero ¿qué es natural?, ¿qué es tradicional

Ambos son términos que, poniéndonos estrictos, pueden ser manipulados a sin fin de lecturas. Por un lado se considera natural a lo que se ha hecho siempre (tradición) y, por su parte, una costumbre se hace consuetudinaria al volverse común (¿natural?) en el entorno. 

Y, ¿qué es una familia?

La palabra deriva del latín famīlia, que significa "grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens"; tomando una definición neutral (Wikipedia), se le define como [a] un grupo de personas formado por individuos unidos, primordialmente, por relaciones de filiación o de pareja. El Diccionario de la Lengua Española la define, entre otras cosas, como un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, lo que lleva implícito los conceptos de parentesco y convivencia, aunque existan otros modos, como la adopción. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Si tomáramos por tanto la definición “neutral” no tendría por qué haber tanta polémica ya que, en resumen, la familia es un conjunto de personas que se aman y que quieren estar juntas pero al existir en la Declaración Universal de Derechos Humanos el adjetivo de natural se sigue permitendo el poder jugar y manipular de múltiples maneras a un derecho que la misma Declaración admite como un elemento integral del ser humano. 

¿Debemos de seguir la tradición?

¿No podemos migrar costumbres e ideas? ¿Qué nos detiene?


Algo hermoso del Derecho como ciencia es que éste muta. Es, por así decirlo, un ente que refleja lo que la sociedad (tal como lo dejó implícitamente en claro la CNDHvive en un momento particular de la historia. Y vivimos en una sociedad en dónde antes que pelear porque algo siga y se respete lo “que siempre se ha hecho” debería de preocuparse porque en el núcleo que dice proteger de verdad exista amor y lazos de unión fuertes y sólidos. 

¿De qué sirve un matrimonio natural de hombre y mujer en dónde existe la violencia? No es preferible acaso que dos mujeres u hombres que quieren iniciar un proyecto de vida juntos -al cuál tendrían porque tener derecho- funden una familia en la que el amor de verdad sea el adhesivo que los una? 

Natural y tradición van de la mano pero no por ello tiene que ser conceptos inmunes de evolución.



 
Imagen | Pixabay