lunes, 23 de abril de 2018

#48: No le temas a la muerte.


A la mayoría de nosotros nos aterra la muerte, esa sensación de no saber “a dónde iré” cuándo deje de existir nos aterra y nos hace divagar de las maneras más extrañas u ordinarias.

Una de las formas más claras de querer evitarla, al menos psicológicamente, es con la aparición de las religiones; dicen los expertos en ciencias religiosas que precisamente el miedo a morir, o más bien, la incertidumbre por el qué sucederá, nos llevó como especie a plantear cosas como el cielo, la reencarnación o el karma. 

Aunque ello no ha evitado que la muerte siga siendo un algo que o se mira con miedo o con cierto respeto y que, sin duda, es un tema que prefiere ser pasado de largo; pero visto con frialdad: 

¿Ganamos algo preocupándonos por ella?

Se preguntaba Epicuro, filósofo griego: 

“¿Por qué motivo temer a la muerte, si cuando existimos no está presente y cuando está presente ya no existimos y, por tanto, no la sentimos?” 
(Carta a Meneceo, 124).

Grandes palabras que engloban sin duda muchísimo de razón. Aunque es verdad que la muerte es aquello que no podemos evitar, pese a que muchos viven como si ésta nunca fuera a llegar, preocuparnos por ella y temerle es simplemente un oficio que lejos de ayudar perjudica. 

Porque ni vivimos la vida de los vivos ni estamos con los muertos. Nos quedamos, al preocuparnos en ella, en una especie de limbo el cuál ni nos deja avanzar ni nos aprovecha para nada. 

Debemos de vivir día a a día. 

Cada momento es único e irrepetible y por ende estamos llamados a disfrutarlos con locura y a vivirlos de una manera especial ya que al final será lo único que permanecerá más allá de nosotros: el recuerdo de con quién y cómo lo vivimos. 

No tiene caso preocuparse por la muerte, y mucho menos temerle porque, querido lector, por más pánico que le tengamos o por más amor con la que pretendamos verla, la muerte nunca se detendrá cuando sea el momento de estar con ella y cuando llegue, parafraseando al filósofo, al no existir ya ni la sentiremos. 

Entonces, en lugar de preocuparnos por ella, preocupémonos por vivir. 



Imagen | Pixabay
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